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El 1 de noviembre celebramos Todos los Santos y Halloween

La fiesta popular del Día de Todos los Santos y la anglosajona Halloween conviven en plena armonía en España. De la misma manera que la figura de Papá Noel se incorporó en nuestras fiestas de Navidad, Halloween también se ha unido a la celebración del 1 de noviembre.

El día de Todos los Santos es una celebración antigua. El Papa Gregorio III la instauró en el siglo IX, aunque fue el papa Bonifacio III quien primero declaró la necesidad de establecer un día de recuerdo a todos los cristianos perseguidos y torturados por el emperador Diocleciano; fueron tantos que era imposible fijar un día para cada uno de ellos. Después, se extendió esa rememoración a todos los demás cristianos. De hecho, en todo el mundo existe un día para rememorar a las personas que ya no están con nosotros, aunque las formas de expresión sean diferentes dependiendo de su religión o cultura.

La palabra “Halloween” proviene de una simplificación antigua escocesa de la palabra All Hallow’s Evening ó Eve (la víspera del día de Todos los Santos) ya en desuso, que Douglas Harper, creador de Online Etymology Dictionary, identificó que ya se utilizaba en 1745. La popularidad de Halloween ha ido creciendo debido a la influencia del enorme despliegue comercial y a la publicidad mostrada en el cine y en las series de televisión americanas. Los disfraces relacionados con el terror y la muerte, sobre todo entre los más jóvenes, han resaltado su carácter festivo frente a la tradicional solemnidad y recogimiento del Día de Todos los Santos.

En estos días cercanos a la festividad, suelen consumirse toda clase de dulces típicos de cada lugar:

  • Buñuelos. Los conocidos buñuelos de viento, que consisten en masa bien frita espolvoreada con azúcar y canela se consumen por estas fechas, también por la Semana Santa.
  • Panellets. Típicos de Cataluña, Valencia y Baleares, probablemente tienen origen árabe por ser la almendra la base de su confección. La fiesta se conoce también como “Castañada” por lo que las castañas junto con los boniatos son los productos que más se consumen en esta festividad.
  • Huesos de santo. Postre de mazapán con relleno de dulce de yema.
  • Pestiños. En Andalucía, hechos con harina, aceite de oliva y azúcar. También es típico consumirlos en Navidad.
  • Dulce de membrillo. Esta fruta la trajeron los griegos y los romanos. En Extremadura se suele acompañar de frutos secos como nueces o castañas.

El símbolo propio de la importada fiesta de Halloween es, sin duda, la calabaza, pero no para ser consumida como alimento, si no para vaciarla e introducir una vela en su interior. El juego con el terror y la risa es la combinación perfecta, además de los disfraces de terror y la tradición de pedir dulces a los vecinos.

Y una característica más de Halloween: las hogueras. La costumbre ancestral de construir una enorme fogata en el pasado tenía su objetivo para ahuyentar a los malos espíritus. Para ello se sacrificaban animales e incluso seres humanos, para obtener la bondad o el beneficio de los dioses después de inclemencias del tiempo, o una mala cosecha. Halloween recoge esta práctica de crear fuego, por tanto, y teniendo en cuenta la masiva participación por ser una fiesta tan popular, debemos estar atentos de que estas hogueras no ocasionen daños colaterales.

Si eres de los que les gusta crear una buena hoguera purificadora, te recomendamos prudencia y atención, ¡aunque no tienes que dejar de disfrutar de la fiesta!

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