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Cerramos ciclo publicitario y Leopoldo Abadía nos dedica una emotiva carta

Carta de despedida de D. Leopoldo Abadía

Desde 2014, el reconocido profesor universitario, conferenciante y divulgador Leopoldo Abadía ha sido embajador de MGS Seguros en nuestras campañas publicitarias, además de participar en diversos actos de la Fundación MGS. A pocos días de terminar el año, se despide de toda la familia MGS con una carta en la que habla de lo que ha significado para él esta etapa con nosotros:

Dos años

16 de Noviembre de 2015.

Todavía me sigue llamando la atención. Conecto el iPad y veo un anuncio con un eslogan que me gusta: “lo menos que se puede pedir a un seguro… ¡es que sea seguro!”

Todo esto, al lado de la foto de uno que sonríe. ¡Pero si soy yo! 

Un hijo mío, abogado, me dice que, en un juicio, sin que viniera a cuento, uno de los testigos repitió esa frase, dirigiéndose al cliente, que le miró extrañado. El testigo remató: “que se lo aclare su abogado”.

La gente me felicita por la frase. A pesar de mis intentos de quitarme el mérito diciendo la verdad, que la escribió el que hizo el guión y yo me limité a leerla, y leerla, y volverla a leer en el teleprompter, porque a la primera nunca acierto, nadie me hace caso y me siguen felicitando. Y como ya lo he dicho muchas veces, y no me hacen caso, ahora, con toda tranquilidad de conciencia, si me dan la enhorabuena, la acepto sin pestañear.

Mis amigos me llaman para decirme que me han visto por la calle, en carteles de publicidad de MGS. Más felicitaciones.

Ya han pasado dos años desde que Mariana y Germán hablaron con mi hijo Gonzalo y quedaron de acuerdo en que me pondría una corbata de MGS, naranja o azul, según dijeran. Yo aportaría dos trajes, uno azul y otro gris, y ellos elegirían la combinación más adecuada.

Esa reunión fue el comienzo de dos años divertidísimos. La grabación del anuncio, una gozada. En una planta diáfana del edificio de Diagonal, unas cuantas personas de la empresa representando su papel mientras yo representaba el mío. Todo con muchísimo cariño. Pero cuando me senté para descansar en una silla que formaba parte del decorado para hablar con una señora que también actuaba, alguien me llamó la atención, amablemente, pero claramente. Entendí muy bien el mensaje: don Leopoldo, aquí hemos venido a trabajar, no a hacer amigos”.

Inmediatamente, me concentré y lo del seguro seguro salió como un tiro. Y hala, a recibir felicitaciones por la calle.

Luego vinieron las conferencias. Todas con “público fácil”, con ganas de aplaudir. Y viajes con José Mª, con Araceli, con Mariana, con Germán. A veces, sintiéndome más “corporativo” que ellos, porque el único que llevaba los colores del equipo era yo, con mis corbatas de MGS.

Comidas agradabilísimas, llenas de risas. Gonzalo y yo, felices por haber conocido esta empresa y por haber comprobado una vez más que las empresas no existen. Existen las personas. Y en estos dos años, las personas de MGS nos han sonreído. Y cuando llegas y la persona que está en recepción te sonríe, te animas y piensas que aquí sonríe hasta el Presidente.

Luego le conoces y resulta que es verdad.

Leopoldo Abadía.

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