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Claves para mantener una rutina saludable durante las vacaciones

En verano, factores como el cambio de rutinas, el calor o las vacaciones provocan que nuestra dieta cambie: comemos a deshoras, solemos ingerir alimentos más calóricos… Como sabemos que en estos meses son muchas las tentaciones y es más difícil cuidarse y mantener unos buenos hábitos alimenticios, te damos las claves para mantener una rutina saludable:

Mantente bien hidratado, ¡es fundamental!

Los expertos recomiendan beber, durante todo el año, un mínimo de 2 litros de agua diarios, incrementando esta cantidad en 1 litro durante los meses de verano. En caso de practicar deporte, exponerse al sol o hacer cualquier otro tipo de esfuerzo físico, la ingesta de líquidos debe ser aún mayor.

Y es que el exceso de calor y la sudoración provocan que sea más fácil deshidratarse y sufrir golpes de calor, sobre todo en el caso de niños y ancianos. La mejor manera de mantenerse hidratado es ir bebiendo pequeñas cantidades de agua a lo largo del día sin esperar a tener sed.

Haz 5 comidas al día

Debes tener presente que tu cuerpo es como una máquina que necesita combustible para funcionar. Por ello, hacer tres comidas diarias no es suficiente para garantizar el correcto funcionamiento del organismo. Lo ideal es hacer cinco comidas al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena y moderar la cantidad de comida que ingerimos en cada una de ellas.

Prioriza la ingesta de verduras, frutas, hortalizas y legumbres

5 raciones al día, entre fruta y verdura, es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud para una correcta alimentación. El verano es una época perfecta para adquirir este hábito saludable, ya que con el calor apetecen más los alimentos frescos.

Verduras de temporada ricas en agua, vitaminas y antioxidantes y que además te ayuden a hidratarte como el pepino, el tomate o la zanahoria y platos como ensaladas, gazpachos, salmorejos… todos ellos pueden convertirse en tus mejores aliados. De la misma forma, frutas como la sandía, el melón, la uva o las cerezas son grandes alimentos. Además, legumbres como las lentejas o los garbanzos y hortalizas como el brócoli, los pimientos o las alcachofas te aportarán todos los nutrientes necesarios para mantener una buena salud.

Reduce el consumo de carne, de alimentos ricos en grasas y de azúcares

Los hábitos de ingesta de carne y pescado no deberían ser muy diferentes a los del resto del año, siempre y cuando estos sean, ya de por sí, los adecuados. En el caso de las carnes, es mejor escoger las blancas, como el pollo y el pavo, y como método de elaboración siempre es mejor a la plancha. En cuanto al pescado, también a la plancha y combinando el blanco, como la merluza, y el azul, como las sardinas, es la mejor opción.

De igual manera, si quieres controlar tu peso, deberías eliminar de tu dieta alimentos ricos en grasas, como embutidos y, sobre todo, las bebidas que aporten muchas calorías, como los refrescos azucarados o las bebidas alcohólicas. En la medida de lo posible, es interesante sustituir el azúcar por edulcorante.

Haz ejercicio moderado durante al menos 4 días a la semana

El calor del verano no debe impedirte seguir haciendo ejercicio y deporte de manera regular. Para sobrellevar este aspecto, puedes sustituir tus rutinas de ejercicio e introducir entrenamiento en playas o piscinas, por ejemplo. Para un correcto mantenimiento se recomienda hacer ejercicio moderado durante 30 minutos, al menos, 4 días a la semana. Eso sí, es muy importante hidratarte mientras estás haciendo ejercicio y aplicarte crema de protección si vas a exponerte al sol para entrenar.

Evidentemente, estas son solo algunas indicaciones generales que pueden servirte para mantener una rutina saludable. No obstante, dependerá de tus necesidades y tus objetivos adaptarte a unas u otras. Recuerda que profesionales como dietistas, nutricionistas o entrenadores siempre pueden ayudarte con esta tarea.

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