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Feliz Día Internacional del Libro

Hoy es el Día Internacional del Libro, así que vamos a recomendarte unos cuantos títulos en este artículo con la particularidad de que todos tienen en común alguna alusión a la confinación y al aislamiento, tanto porque el escritor también lo estuvo en la realidad, o por la historia de ficción de los personajes.

Durante la inusual situación actual, puede ser buena idea leer un libro.

Leer siempre se ha recomendado como terapia para recrear la mente en momentos de estrés, incluso lo ha recomendado la OMS en Twiter, circunstancia que hemos mencionado en un artículo de otro de nuestros blogs . Es bueno desviar la atención del presente, apartando el foco de nuestra preocupación. Funciona como evasión el conocer, con la lectura, otros mundos en las historias de los personajes, con otros problemas que nos alejan de los nuestros. Ahora es un buen momento para poder recordar a algunos escritores que sufrieron también un confinamiento y, a la vez, fueron capaces de crear algo bello como es la poesía y la literatura.

La prueba de que la gente empieza a refugiarse en la lectura al quedar aislada en sus casas a consecuencia de esta pandemia mundial, la han constatado dos países europeos que han sido de los más castigados por COVID-19, Francia e Italia. En concreto, en estas últimas semanas se han intensificado las ventas precisamente de dos autores premiados con el Nobel de Literatura: Albert Camus con “La Peste” y José Saramago con “Ensayo sobre la ceguera”. Los lectores prefieren ver reflejado lo que están viviendo e identificarse con los personajes que viven una epidemia en las dos novelas. Parece que refugiarse en la ficción literaria con situaciones parecidas, alivia y ayuda a procesar la negatividad.

A continuación, además de los dos autores mencionados, te proporcionamos una pequeña guía de autores y su obra relacionada con el tema del confinamiento o el contagio de una epidemia, para que te sientas acompañado con la experiencia de otras vidas en la misma situación, aunque sea ficción.

Marcel Proust “En busca del tiempo perdido”

El padre de este escritor francés, Adrien Proust, fue un famoso epidemiólogo en cuyas investigaciones figuró la enfermedad del cólera. Proust tenía asma crónica y pasó los tres últimos años de su vida encerrado en su habitación por su mala salud, durmiendo de día y trabajando de noche. Te advertimos que la obra que recomendamos es extensa: 3.200 páginas.

J. D. Salinger “El guardián entre el centeno”

Además de tener el rasgo de aislamiento al querer apartarse del mundo exterior después del gran éxito que obtuvo con esta obra, el escritor estadounidense Jerome David Salinger será recordado por un hecho muy curioso. El asesino del beatle John Lennon, Mark David Chapman, tenía en su poder un ejemplar de “El guardián entre el centeno” cuando perpetró el crimen. El protagonista de la novela, Holden Caulfield, era su referente, tanto es así que cuando disparó a muerte a Lennon, esperó a la policía mientras leía la novela.

Shirley Jackson “Siempre hemos vivido en el castillo”

Esta autora americana sufría de neurosis y también, como los protagonistas de esta novela de misterio, que tiene como escenario un castillo en el que se cometen asesinatos, no pudo salir de su casa en sus últimos años debido a su enfermedad.

Emily Dickinson “Muerte y Vida”

Por último, te recomendamos una escritora clásica, Emily Dickinson, poetisa estadounidense, para que puedas reflexionar con su libro de poesía profunda, para que te aporte tranquilidad con los elementos de la naturaleza de fondo.

Hoy también se celebra en Aragón el Día de San Jorge y en Cataluña Sant Jordi, que tienen como principal protagonista el libro, una celebración que llena de alegría las calles junto con las rosas, en el caso de Cataluña. Un día tan importante para la cultura y el ocio, no ha de dejar de celebrarse, por lo que se ha pospuesto la festividad al próximo día 23 de julio.

La literatura puede ayudarnos, aunque sea momentáneamente, a alejarnos de las preocupaciones que lamentablemente se están originando en nuestras cabezas. La distracción que nos proporciona la atención en la lectura, quizá sea una especie de escapismo de la realidad pero, si funciona para no pensar en lo que nos preocupa, ¡bienvenida sea!

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