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Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono

Hoy hace más de un cuarto de siglo que la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre como Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, en conmemoración de la fecha de la firma, en 1987, del Protocolo de Montreal sobre sustancias que dañan la capa de ozono.

La capa de ozono consiste en una delgada capa de gas, color azul pálido, que se encuentra en lo más alto de la atmosfera, en la estratosfera, de 10 a 40 km sobre la superficie de la Tierra. Su función es proteger a la Tierra de la mayor parte de la radiación ultravioleta proveniente del Sol. Tal como dice la ONU: “La vida en la Tierra no sería posible sin la luz solar. Pero la energía que emana del sol sería demasiado para que la vida en la Tierra prosperara si no fuera por la capa de ozono. Esta capa estratosférica protege a la Tierra de la mayor parte de la dañina radiación ultravioleta del Sol. La luz solar hace posible la vida, pero la capa de ozono hace posible la vida tal como la conocemos.”

En los años 70 los científicos advirtieron que en esta protectora capa de gas crecía un agujero causado principalmente por otros gases, los clorofluorocarbonos (CFC), utilizados por los humanos en forma de aerosoles, pesticidas, disolventes y aparatos de refrigeración. El peligro era la repercusión directa en los ecosistemas y cultivos, y la consecuencia inmediata en la salud por el riesgo de aumento de cáncer de piel.

La reacción de 28 países ante tal amenaza fue el comprometerse a tomar medidas para proteger la capa de ozono aprobando el Convenio de Viena, en el año 1985, que fue el antecedente del citado Protocolo de Montreal, con el objetivo de reducir gradualmente la emisión de gases CFC.
Cada año, el 16 de septiembre se pretende concienciar a toda la población que debemos ir en esa línea en el futuro.

¿Se está recuperando la capa de ozono?

La última evaluación científica sobre la reducción de la capa de ozono, realizada en 2018 por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), demostró que se había recuperado parte de esta capa, a un ritmo de entre un 1 y un 3 % cada década. Por tanto, la previsión de que se recuperara totalmente en las zonas de hemisferio norte y en las de latitud media se calculó para el año 2030. En el hemisferio sur se situaría en el año 2050 y, por último, la región Antártica, en el 2060.

En marzo de este año, en el hemisferio norte se detectó un enorme agujero en el Polo Norte que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) atribuyó a unas inusuales bajas temperaturas en la estratosfera, pero al mes siguiente el agujero se cerró al subir dichas temperaturas. Por tanto, la capa de ozono se mantiene en aparentes buenas condiciones, así que tanto esfuerzo internacional parece que está ayudando a obtener los frutos deseados.

El mensaje que este año nos llega de las Naciones Unidas de “Ozono para la Vida”, se convierte en fundamental con la especial situación de pandemia mundial con el COVID-19, animándonos a seguir trabajando conjuntamente por el bien común, con armonía y entendimiento entre las naciones. Será la única manera de preservar y proteger a nuestro planeta, y también de protegernos a nosotros mismos.

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