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Efectos del confinamiento en los niños

 

La próxima etapa en esta carrera hacia la nueva normalidad en la que todos participamos es la salida de los niños menores de 14 años al exterior desde el pasado fin de semana, reflejada en el BOE extraordinario del 25 de abril en el que se comunican los beneficios que pueden conllevar para los más pequeños en forma de mejoría de la calidad del sueño y aportar la síntesis de vitamina D, entre otros.

Esta medida responde a una necesidad de no prolongar más los posibles efectos negativos que están sufriendo los niños debido a esta confinación en nuestras casas como protección al COVID-19. La inicial alegría ante la nueva situación que los niños percibieron al ver a sus padres en casa, ahora, después de 40 días, ya está lejos. La confinación puede suponer un impacto psicológico negativo para ellos.

La prestigiosa revista médica británica The Lancet describió algunos aspectos que podrían darse en esta situación de aislamiento con duración prolongada en niños y adolescentes, expuestos a factores de estrés, tales como:

– Temores de infección
– Frustración
– Aburrimiento
– Información inadecuada
– Falta de contacto con compañeros de clase, amigos, maestros
– Falta de espacio personal en el hogar
– Pérdida financiera familiar

Siguiendo con el citado informe, se constató que el estrés postraumático en niños que habían pasado cuarentena era cuatro veces más alto que en los que no la habían pasado. Resalta también en el informe el papel fundamental de las escuelas en la influencia sobre los niños, indicando que, además de entregar material educativo, deben ofrecer la oportunidad de que los estudiantes interactúen con los maestros y, si lo necesitan, les proporcionen asesoramiento psicológico. Una buena idea es integrar materiales de promoción de la salud en el plan de estudios de la escuela, conteniendo las recomendaciones de:

• buena higiene personal
• fomentar actividades físicas
• una dieta adecuada
• buenos hábitos de sueño

La psicóloga Mercedes Bermejo, Coordinadora de la Sección de Clínica del Colegio Oficial de Psicología de Madrid, es la autora del cuento “Rosa contra el virus” que trata de la expresión emocional para pequeños de entre 4 y 10 años. En una reciente entrevista para RTVE, la autora indicó que el cuento desea transmitir que, con la debida actitud, los niños puedan vivir esta situación tan especial como una aventura y no con angustia, con la seguridad de que esto es algo temporal y que todos juntos “vamos a vencerlo”.

Destacamos unas sugerencias que Mercedes Bermejo deja para los pequeños lectores que sin duda les han ayudado en su percepción del virus:

1. ¿Quieres dibujar cómo te sientes después de leer el cuento?
2. Dibuja el virus como un monstruo y busca ideas para vencerlo

En las decenas de correos electrónicos que los niños han enviado al Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, han podido constatar en algunos de sus dibujos que ven al coronavirus como un monstruo que cae del cielo o como un rey con corona de pinchos. La creatividad y la imaginación de los niños les hace combinar temor con ciencia ficción.

3. Puedes hablar con un adulto sobre otros posibles miedos que tengas y cómo vencerlos.
Con esta sugerencia anima a los niños a poder expresar y, por tanto, liberar los temores que los niños muchas veces no se atreven a comunicar.

4. Busca en el diccionario: ¿Qué significan “cuarentena” y “salud”? ¿Qué son un “virus” y el “aislamiento”?

Esta recomendación parece una tarea escolar, pero sin duda les otorga un razonamiento extra para conocer exactamente qué significan las palabras y así desmitificar su amenazante sonido al presuponer un significado más negativo.

5. Inventa una canción sobre el coronavirus.

La finalidad lúdica de esta recomendación es acertada porque cuando la energía que todo niño sano debe tener se concentra en un juego, aparte de alejar el aburrimiento, desarrolla su inteligencia y se divierte, sintiéndose feliz.

Con esta posibilidad de salir al exterior para los menores de 14 años, que también representa una salida para los adultos que los acompañan, se respira un poco más de aire que atenúa el efecto negativo del enclaustramiento que debemos mantener. Pero debemos seguir todavía un tiempo cumpliendo las normas que hasta ahora nos han servido para proteger a los menores y hacerlo ayudándoles a canalizar su energía y a tener paciencia.

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