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El sueño en el primer año de vida


Cuando un bebé llega al mundo la vida de sus papás da un giro de 360 grados. Entre otros muchos factores, el sueño del bebé afectará a las rutinas que los progenitores tenían antes de su nacimiento. Por ello el comentario “duerme ahora que puedes” es un consejo a tener en cuenta para toda madre gestante.

Para que dichos cambios puedan ser esperados y permitan a los papás adaptarse, es bueno tener en cuenta las siguientes etapas:

Etapas del bebé

0 a 4 meses: el bebé duerme gran parte del día. Aunque es cierto que se despertará numerosas ocasiones para comer, hecho que modificará el patrón de sueño de sus papás.
4 a 6 meses: el bebé ya empieza a dormir más horas seguidas por la noche, pero sigue teniendo despertares frecuentes para comer. A partir de los 4 meses el bebé empezará a diferenciar el día de la noche, factor importante para que las noches mejoren.
6 a 8 meses: el bebé está aprendiendo a enlazar los ciclos de sueño, reduciendo, poco a poco, la frecuencia de despertares nocturnos.
8 a 12 meses: el bebé suele reducir el número de siestas diurnas y, por lo tanto, el sueño nocturno suele mejorar. Si bien es cierto que es totalmente normal que existan varios despertares nocturnos.

Ahora bien, estas pautas son una simple orientación de la evolución generalizada del sueño de los pequeños. Hay bebés que desde los 4 meses duermen toda la noche sin despertares, y hay algunos que aun teniendo 24 meses siguen despertándose, o porque necesitan ayuda para enlazar sus ciclos de sueño y seguir durmiendo o porque realmente tienen apetito.

Para poder ayudar a los pequeños a que vayan poco a poco adaptándose al patrón de sueño adulto, existen una serie de “trucos” que agilizarán dicho proceso que os detallamos a continuación:

  • Mantener la zona de descanso a oscuras.
    Una pequeña luz no molestará, pero cuanto menos, mejor. El efecto de la luz sobre cualquier cuerpo, ya sea adulto o bebé, afecta en los niveles de melatonina, hormona reguladora del sueño.
  • Usar algún objeto de apego, para que el bebé, poco a poco, relacione ese objeto con el sueño.
  • Cuando el bebé tenga 6 meses se pueden empezar a incluir rutinas previas al sueño, ya sea tararear una misma canción, realizar masajes relajantes, etc. Cualquier rutina que, siempre previa a la hora de dormir, le esté indicando al bebé lo que vendrá después.

Estas son algunas de las recomendaciones que se pueden seguir. Es importante intentar mantener la calma en todo momento y comprender que el bebé debe aprender a seguir el proceso madurativo del sueño y que, tarde o pronto, todo volverá a la normalidad.

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