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El valor de la dieta mediterránea en tu salud

En el Día Mundial de la Alimentación, qué mejor que empezar con: “Somos lo que comemos”. Este dicho popular tiene una base sólida cuando hablamos sobre la dieta mediterránea, que tiene buena fama tanto a nivel europeo como mundial, ya que es recomendada por la OMS y la UNESCO como dieta sana y equilibrada por excelencia. Pero ¿qué alimentos incluye y qué nos aportan?

Componentes de la dieta mediterránea

  • Alimentos frescos con procesamiento mínimo.
  • Frutas y verduras en cantidades abundantes.
  • Aceite de oliva como fuente principal de grasa.
  • Principalmente cereales, pan y pastas integrales, a diario.
  • Semillas, nueces y frutos secos, diariamente.
  • Lácteos, principalmente fermentados, yogurt y quesos, consumidos cada día de forma moderada.
  • Huevos: 1-4 por semana.
  • Ave y pescado: consumo moderado (2-4 veces por semana).
  • Carne roja: consumo en poca cantidad o algunas veces al mes.
  • Uso habitual de especias y condimentos variados como limón, vinagre, ajo, hierbas aromáticas, menta, orégano, canela, etc.

¿En qué nos beneficia esta dieta?

– Es cardioprotectora: el Estudio Predimed demostró que la dieta mediterránea consigue reducir hasta un 30 % el riesgo de padecer un ictus o infarto.

– Ayuda a mantener un peso saludable: un estudio presentado en el Congreso Europeo sobre la Obesidad celebrado el 2017 en el que participaron 16.000 personas demostró que seguir este tipo de alimentación disminuía el riesgo de tener obesidad en un 43 %.

– En el sistema antioxidante: aumenta la capacidad antioxidante de nuestro organismo. Eleva los niveles de vitamina C, E, betacaroteno, polifenoles y otros antioxidantes de la sangre.

– En el sistema inmune: mantiene un equilibrio de los mecanismos defensivos del individuo y disminuye las reacciones inflamatorias.

– En la presión arterial: reduce los niveles de presión arterial. Esto puede deberse en parte a que la dieta mediterránea tiene un aporte moderado de sodio, pero es abundante en potasio y fibra, los cuales ayudan a disminuirla.

Similitudes con otros países

En otros países de la zona mediterránea como en Portugal, el sur de Francia, Grecia o Italia, pese a las diferencias de productos, encontramos algunos rasgos comunes sobre este tipo de dieta:

  • Alta en grasas monoinsaturadas.
  • Baja en grasas saturadas.
  • Baja en proteína animal.
  • Rica en fibras y antioxidantes.
  • Equilibrada en ácidos grasos poliinsaturados (omega-3 y omega-6).

En resumen, la dieta mediterránea es un ejemplo más que recomendado para cuidar tu salud y a la vez disfrutar de la gastronomía española.

¡A comer sano!

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