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La vacunación, el mejor método de prevención

La vacunación, el mejor método de prevenciónDesde la antigüedad, el hombre siempre ha buscado protegerse frente a las infecciones. Louis Pasteur, considerado el padre de la vacunología, descubrió,entre otras, la vacuna contra la rabia, cuya efectividad se probó en 1885. Desde entonces, este método ha evolucionado hasta convertirse en el más fiable para prevenir enfermedades.

Las vacunas son productos biológicos que sirven para prevenir enfermedades infecciosas activando nuestro organismo para que desarrolle defensas específicas contra ellas. Es decir, “enseñan” al sistema inmunológico a defenderse. Tras recibir la vacuna, nuestro organismo produce anticuerpos contra los gérmenes modificados que contiene. Estos anticuerpos nos protegen frente a los agentes causantes de la enfermedad, destruyéndolos y haciendo que no enfermemos.

Vacunar a los niños

Hoy en día existen sobradas razones para reconocer que la vacunación es la medida preventiva más eficaz de todos los tiempos. En el caso de los niños, es especialmente obligada su aplicación. Las vacunas les protegen de enfermedades peligrosas que pueden tener complicaciones graves. Para saber cuál es el calendario, basta acercarse al centro de salud más cercano.

Las vacunaciones deben empezar al momento del nacimiento o a los 2 meses, y en su mayor parte se administran dentro de los dos primeros años de vida. Al vacunar al niño a tiempo (antes de los dos años), está protegido de infecciones y se impide que contagie a otros en la escuela o guardería. Los niños menores de 5 años son muy susceptibles a contraer enfermedades porque sus sistemas inmunológicos no han desarrollado, por sí solos, las defensas necesarias para luchar contra las infecciones.

La vacunación, el mejor método de prevenciónLas vacunas son muy seguras, aunque pueden producir a algunas personas efectos secundarios que por lo general son muy leves, como dolor en el lugar del pinchazo, un poco de fiebre o un sarpullido. Aún así, sigue siendo mejor el remedio que la enfermedad. En este sentido, no es cierta la afirmación de que las vacunas provocan la enfermedad. No son efectivas al 100% pero, sin duda, las probabilidades de que un niño no vacunado se contagie de la enfermedad son mucho mayores que las de un niño vacunado.

Barrera de protección

Es cierto que, gracias a la vacunación universal, en España ha disminuido, en algunos casos hasta su desaparición, la frecuencia de muchas de las enfermedades frente a las que nos vacunamos. Entonces, ¿por qué seguimos haciéndolo? La razón principal es que si las personas dejaran de vacunarse, estaríamos indefensos frente a estas enfermedades, pudiendo aparecer brotes o epidemias con cientos o miles de casos.

Cuando nos vacunamos, no sólo estamos protegiendo nuestra salud, sino también a aquellas personas que nos rodean y a las que, por no poder ser vacunadas (debido a alergias o enfermedades graves, por ejemplo), están más expuestas y tienen mayor riesgo. Si todos nos vacunamos, creamos una barrera de personas inmunes que impiden la circulación del agente infeccioso.

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