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Las claves del nuevo etiquetado de la gasolina y el diésel

El pasado 12 de octubre entró en vigor un nuevo etiquetado complementario tanto para los carburantes tradicionales, la gasolina 95 y 98 y el diesel, como para los combustibles alternativos: el gas licuado del petróleo, el gas natural comprimido, el hidrógeno y el gas natural licuado. A continuación, te explicamos todo lo que debes saber acerca de estas nuevas etiquetas.

El bulo de la sustitución del etiquetado de carburantes

¿A ti también te habían dicho que el nombre de los carburantes iba a cambiar radicalmente y que ahora ibas a tener que descifrar un etiquetado mucho más complejo? No eres el único.

Centenares de medios de comunicación se apresuraron a afirmar (de forma errónea) que la nueva nomenclatura para carburantes sustituiría al etiquetado tradicional, complicando de esta forma la tarea de repostaje a los conductores. Pero lo cierto es que las pegatinas habituales no han sido reemplazadas en los surtidores de las estaciones de servicio, sino que ahora coexisten con las nuevas.

El porqué del etiquetado complementario

Este novedoso nombre para los carburantes surge por la adaptación a la normativa de la UE 2014/94 sobre carburantes y vehículos, y persigue el objetivo de unificar, a nivel europeo, las etiquetas de identificación de los combustibles.

Debido a la gran variedad de combustibles y tipos de vehículos existentes en el mercado, la Unión Europea quiere empezar a armonizar la información que actualmente se proporciona a los consumidores, con una herramienta visual que permite al conductor comprobar la compatibilidad entre su vehículo y los carburantes suministrados. Así, cualquier ciudadano europeo podrá repostar en cualquier país de la unión (y también del espacio económico europeo) de forma más sencilla.

Desde el pasado 12 de octubre puedes encontrar esta nueva pegatina, que informa acerca de la cantidad de biocombustible que incluye el carburante, en los surtidores y las mangueras de repostaje de las gasolineras. Además, la norma europea establece que todos los ciclomotores, motocicletas, triciclos, cuatriciclos, turismos, vehículos comerciales ligeros y pesados, autobuses y autocares de nueva fabricación deben también incluir esta pegatina en el tapón del depósito de combustible y que esta también debe aparecer en el manual de usuario de los nuevos vehículos.

Así es el nuevo etiquetado

Si hasta ahora los combustibles se etiquetaban según su grado de octanaje (una medida que permite estandarizar la calidad de la composición y que se refiere al poder antidetonante de la mezcla) las nuevas etiquetas se refieren al nivel de etanol, o lo que es lo mismo, al porcentaje de biodiésel que contienen.

Así, para cada tipo de combustible la normativa ha creado un diseño distinto que se ha materializado en un símbolo geométrico:

  • Gasolina: los diferentes tipos de gasolina aparecen rodeados de un círculo y tras la letra E. Así, puedes encontrar la E5, la E10 y la E85.
  • Diésel: las etiquetas de diésel tienen forma cuadrada y la letra de su interior es la B. Existen el B7 y el B10.
  • Combustibles alternativos: el rombo es la forma escogida para ilustrar los distintos tipos de combustibles alternativos. Las siglas corresponden a la denominación en inglés de cada uno de estos líquidos, y son las siguientes: Gas Licuado del Petróleo (LPG), Gas Natural Comprimido (CNG), Hidrógeno (H2) y Gas Natural Licuado (LNG).

A qué equivale cada carburante

¿Qué tendrías que repostar con la nueva etiqueta si hasta ahora utilizabas Gasolina 95? ¿Y Diésel? Las equivalencias varían dependiendo de la gasolinera en la que repostes, ya que son las petroleras las que deciden en porcentaje de biodiésel que contiene cada carburante. Como ejemplo, estas son las equivalencias de dos de las marcas más utilizadas en nuestro país:

Como ves, se trata de un nuevo etiquetado que, en principio, no viene a sustituir al que ya estamos acostumbrados, si bien es cierto que la UE ha dejado la puerta abierta a que pueda establecerse como definitivo en un futuro. Un cambio que, aunque a priori puede parecer que llega para complicar una tarea imprescindible durante la conducción, está orientado, a la larga, a facilitar la vida de los conductores.

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