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Los cambios en la visión tras el confinamiento

Después de un largo periodo de confinamiento, es muy probable que los nuevos hábitos de trabajo y ocio pasen factura aspectos de nuestra salud, siendo la visión uno de los casos más destacados debido, sobre todo, al prolongado uso de pantallas. Televisión, PC o portátil, móvil, tablet… Hemos tenido todas estas herramientas digitales al alcance tanto para estudio, trabajo u ocio, implicando muchas horas de sobreesfuerzo para nuestros ojos.

Datos sobre la salud visual

Según un informe realizado por la asociación de utilidad pública Visión y Vida, el 60,2 % de los ciudadanos afirma haber forzado la vista durante el confinamiento y como consecuencia, más de la mitad (51,2 %) cree que su visión ha cambiado.

Las revisiones visuales realizadas durante la desescalada ya corroboran estos datos: el 57,4 % de la ciudadanía ha visto empeorada su visión. Los síntomas más frecuentes de estar confinados han sido: dolor de cabeza, visión borrosa y sequedad ocular.

Los datos han sido extraídos de una muestra de cerca de 2.000 revisiones realizadas durante la desescalada en diferentes establecimientos sanitarios de óptica de España, se han cruzado con el resultado de otra encuesta especializada (alrededor de 500 personas).

Pautas de higiene ocular

Algunas recomendaciones ante los síntomas anteriormente descritos son:

Límite de exposición a pantallas. Por muy complicado que nos resulte desconectar de ellas, más si las necesitamos para trabajar o estudiar, al final nuestra vista nos lo agradecerá. Sobre todo, es muy recomendable en niños y adolescentes, ya que están en edad de desarrollo visual, pudiendo desarrollar más efectos secundarios a largo plazo.

Descansar la vista periódicamente al trabajar o estudiar con ordenador. Los anglosajones tienen fijada la regla ‘30-30-30’, que consiste en levantar la mirada cada 30 minutos y mirar a lo lejos durante un mínimo de 30 segundos a 30 pies (unos 10 metros de distancia). También podemos levantarnos e ir a por agua, al baño o mirar por la ventana al exterior.

Lubricar frecuentemente los ojos. Fijando la mirada parpadeamos menos, secando nuestros ojos. Es conveniente lubricarlos con lágrimas artificiales sin conservantes (cada 1-2 horas o más a menudo si es necesario).

Realizar actividades al aire libre. Siempre que sea posible, el contacto con el exterior disminuye nuestra fijación ocular, recordando la necesidad de protegernos bien los ojos de la radiación solar.

Acudir a una visita oftalmológica. Si las molestias persisten, es muy importante realizar una consulta, ya que algunos problemas que parecen banales pueden enmascarar otras complicaciones. Es recomendable una visita anual o bianual con el oftalmólogo, y acudir al servicio de urgencias en caso de problemas visuales de aparición súbita.

Por último, hay que tener presente, además de estos consejos, que en el contexto de alerta sanitaria que seguimos viviendo, cuidar de nuestra salud en todos los ámbitos es esencial.

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