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Los piojos: qué son y cómo tratarlos

Eliminando piojos del cabello de los niñosHace años y años que los sufrimos, pero parece que son inmunes a todo tipo de fórmulas de exterminio. Los piojos han provocado –y lo siguen haciendo- infinitos dolores de cabeza a los padres de niños y niñas en edad escolar. Y es que los más pequeños son los más afectados por estos diminutos insectos, a pesar de que también pueden aparecer en los adultos.

La pediculosis es uno de los problemas de salud más típicos entre la infancia. Según el Ministerio de Sanidad, entre un 5% y un 14% de los niños a esta edad ha sufrido piojos alguna vez. No ocasionan trastornos graves para la salud, pero el picor que provocan en el cuero cabelludo puede convertirse en una molestia constante e incómoda.

Qué son los piojos y cómo se contagian

Los piojos son pequeños insectos que se alimentan de mínimas cantidades de sangre del cuero cabelludo, tanto de animales como de humanos. Son parásitos que se desarrollan en 3 etapas: en primer lugar, la etapa de la liendre que es el huevo del piojo y dura unos 10 días; después, la etapa de ninfa, donde el piojo muda su piel y crece y, por último, la etapa adulta, donde alcanza el tamaño de una semilla de sésamo y puede vivir unos 30 días, poniendo un promedio de 6 huevos al día.

Los piojos no pueden saltar ni volar, solo se arrastran, y pueden pasar de una cabeza a otra si hay un contacto directo, pero también se pueden transmitir a través de gorros, cascos, toallas, sábanas u objetos diversos como peines y horquillas. Suelen estar presentes durante todo el año, aunque las épocas más prolíficas son la primavera y el verano.

Síntomas y diagnóstico

El síntoma más común de la pediculosis es el picor, mayormente detrás de las orejas o en la nuca. Para diagnosticarla es necesario ver el piojo vivo, pero no es sencillo porque se mueve deprisa y rehúye la luz. La Asociación Española de Pediatría indica que en cada infestación hay unos ocho piojos vivos y cerca de 100 liendres.

Una buena manera de detectar piojos antes de que tengan tiempo de multiplicarse e infectar la cabeza de nuestros hijos es realizando controles periódicos. Lo más eficaz es pasar una lendrera por el pelo húmedo y limpiarla en una toalla blanca: si existen huevos, estos se quedarán en la lendrera y, si hay pijos vivos, estos resaltarán en la toalla por su color oscuro. Si tras peinar meticulosamente toda la cabeza no sale ninguno, es improbable que los tenga.

Tratamiento

Deberemos consultar con el médico o farmacéutico y disponer de un diagnóstico claro antes de empezar cualquier tratamiento. No es nada conveniente aplicar lociones o champús antipiojos a las primeras de cambio, pues el tratamiento se basa en extraer primero el insecto vivo y luego administrar el medicamento pediculicida según las instrucciones del prospecto.

Por lo tanto, el método más recomendable es peinar con la lendrera para confirmar la existencia de los piojos, aplicar el medicamento para que mate el insecto y repetir la acción a los 10 días, pues seguramente seguirán quedando liendres a eliminar.

Si no queremos utilizar productos químicos, el mejor remedio casero es el vinagre de manzana. Tenemos que calentarlo –o mezclarlo con agua caliente- y aplicarlo con el cabello seco. De este modo, los piojos se desengancharán del cabello e irán brotando. Finalmente, usaremos un peine para que vayan cayendo.

Si, pese a todo, el tratamiento no funciona, lo mejor es ir al médico y consultarle de nuevo.

Consejos y falsas creencias

Si los más pequeños de la casa tienen piojos, todos los miembros de la familia y las personas más cercanas a ellos también deben revisarse el cabello. A pesar de que no es necesario desechar la ropa de nuestro hijo, sí que es conveniente que la lavemos en agua caliente y la sequemos en calor alto si la usó unos días antes de encontrarlos. Además, también deberemos aspirar cualquier silla, butaca o sofá donde se hayan podido sentar, y cambiar las sábanas y las toallas.

Además, tenemos que avisar al centro escolar para que tome las medidas necesarias. No es nada recomendable aislar al niño o a la niña en su casa, porque esto contribuye a la estigmatización asociada a la pediculosis, por lo que deberemos llevar los niños al colegio, pero siempre después de realizarles el tratamiento correspondiente.

La pediculosis, a pesar de que se trata de una patología muy habitual, ha generado a lo largo de los años numerosas falsas creencias en torno a su prevención y tratamiento. Así, uno de los principales errores es el que relaciona la aparición de piojos con el pelo sucio. Nada más lejos de la realidad: es importante aclarar que los diminutos insectos prefieren el cabello limpio, por lo que no debe ser este motivo de vergüenza.

En cuanto a la mayoría de remedios caseros, a excepción del vinagre caliente, no está científicamente probado que funcionen. La vaselina, la mayonesa, la margarina en pote, los aceites del árbol del té, el aceite de oliva o la lavanda no sirven de mucho.

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