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Pasear, un beneficio para nuestra salud

Ya lo indica la Real Academia Española en la descripción del verbo “pasear”: ir andando por distracción o por ejercicio. Es curiosa esta definición de la RAE porque marca un objetivo seguro a la simple acción de desplazarnos de un lugar a otro en el exterior (entendemos que no podemos pasear por nuestra vivienda, hay que salir para poder decir que paseamos). La acción de pasear, parece que implica algo más que simplemente andar, se pasea por razones positivas, según la RAE, para obtener distracciones o ejercicio. ¿Querrá sugerirnos la RAE que estamos necesitados de ambos?
Pues seguramente sí. A todo el mundo le interesa distraerse o moverse para favorecer la tan deseada vida saludable. Una de las bases de no volvernos locos ante el confinamiento en nuestras casas requerido por la pandemia a la que nos seguimos enfrentando, ha sido precisamente la distracción y el ejercicio. Cuando pudimos salir a pasear, con aquellas primeras franjas horarias limitadas, recordemos, lo que no nos estaba permitido se convirtió en nuestro anhelo más inmediato. Quizá fue porque nos damos cuenta de que algo que se da por supuesto, como es salir de casa a dar un paseo, no lo valoramos lo suficiente hasta que nos falta. Es necesario perder para valorar.


Por tanto, pasear es sinónimo de beneficio para nuestro cuerpo. No importa si es por la mañana o por la tarde. Algunos lo preferirán para acompañar las primeras luces del amanecer, a otros les gustará ver el atardecer cuando desaparece la luz lánguidamente hasta que anochece. Pero sí que podemos constatar unas cuantas sensaciones comunes que experimentamos cuando paseamos:
1. Espacio para la reflexión. Normalmente tenemos nuestra mente saturada. Nos repetimos constantemente mensajes que podemos apartar durante el paseo si nos concentramos solo en el espacio que recorremos mientras paseamos con la visión de un lindo parque, por ejemplo.

2. Aumento de energía. En las primeras horas del día, un paseo puede resultar gratificante por cuanto nos despeja y podemos notar que nuestro cuerpo se va despertando al ritmo que también se despierta el día.

3. Relajación. Si en cambio paseamos por la tarde, después de dejar atrás el estrés y las obligaciones diarias, representará una desconexión y liberar tensiones antes de dormir.

¿Paseamos igual hombres y mujeres?

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, aporta un estudio en el que se comprueba que la frecuencia del hábito de pasear tanto de hombres como mujeres es similar, aunque ligeramente superior en los hombres.


Liberar la mente, aumentar la energía, tener la capacidad de relajarnos como aspectos positivos de un simple paseo, además de otras múltiples ventajas que en próximos artículos podemos fijar nuestra atención, son potentes argumentos para decidirnos a levantarnos del cómodo sofá, sabiendo que, con toda seguridad, a la vuelta vamos a sentirnos mucho mejor.

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