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Cambio de hora: ¿será el último?


¿Sabías que el cambio de hora en nuestro país se remonta a más de 100 años atrás? En abril de 1918 se empezó a aplicar para aprovechar las horas de sol ante la falta de energía con la escasez de carbón, provocada por la Primera Guerra Mundial, y se llevó a cabo algunos años sin continuidad hasta 1949. Desde entonces, la hora en España se cambia dos veces al año, siempre de madrugada. Se adelanta una hora el último domingo de marzo (las 2 h son las 3 h) y se atrasa una hora el último domingo de octubre (las 3 h son las 2 h).

Antes de hacer un breve repaso al origen del cambio horario, no te olvides: en la madrugada del último domingo de octubre debe adelantarse una hora el reloj.

Origen del cambio horario

En el siglo XVIII, Benjamin Franklin fue el artífice del cambio horario cada seis meses. Su propuesta consistía en aprovechar que amanecía antes en verano y así madrugar y ahorrar aceite de lámparas. El primer país en adaptar su propuesta fue Alemania, por el mismo motivo expuesto anteriormente con España.
Antes de contar con los relojes mecánicos del siglo XIII, la gente dormía hasta el amanecer, cuando sonaban las campanas de la iglesia. Y cuando la hora del reloj marcaba las siete de la mañana se daba el caso de haber luz o no dependiendo de la latitud y época del año.
Hasta 1940, en España tuvimos el mismo horario que Portugal y Reino Unido, pero se cambió al de Europa Central durante la Segunda Guerra Mundial. En 1945, Francia y España mantuvieron la hora de Berlín, al contrario que Inglaterra.

Países que no aplican el cambio de hora

El modelo de cambio horario es seguido sobre todo por los países de América del Norte y Europa (una de las excepciones es Islandia). La mayoría en Asia, África, Sudamérica y Centroamérica ni adelantan ni retrasan las agujas del reloj.
Mientras que en Australia solo se sigue en parte del territorio, en Ecuador no es necesario por la pequeña variación entre sus horas de luz y oscuridad. En 2011, Rusia prescindió de aplicar el cambio de hora para quedarse con el horario invernal todo el año; en Chile eliminaron este trámite en 2015 para posteriormente recuperarlo al año siguiente, con una excepción: la provincia de Magallanes, con horario veraniego todo el año.

La utilidad de este mecanismo

Hay opiniones para todos los gustos. Till Roenneberg, un cronobiólogo de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, realizó un estudio en el que se demuestra que el reloj biológico de cada persona que se establece por la luz y la oscuridad, nunca se ajusta para obtener esa hora extra de luz en el horario de verano. Este desajuste, según Roenneberg, disminuye la capacidad productiva de las personas y su calidad de vida, siendo el cambio horario inservible.
En el lado contrario se sitúan los expertos a favor de este suceso, justificándolo en el ahorro energético y económico. De todas formas, aunque el cambio de hora tenga su razón de ser en un ahorro directo de energía, en estudios recientes parece que no es totalmente evidente que retrasar o adelantar el reloj conlleve menos gasto energético. Por ello, ante los desfases internos llamados jetlag social que pueda sufrir una parte de la población, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo se comprometió en 2019 a revisar este tema, suspendido a causa de la pandemia, pero reactivado el proyecto actualmente para llegar a un acuerdo en 2024.

 

De momento en España sigue vigente el cambio de horario para el último domingo de octubre, así que ¡recuerda atrasar una hora el reloj en la madrugada, de las 3 h a las 2 h!

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