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¿Por qué son necesarias las pólizas de seguros?

La evolución del ser humano ha pasado de la mera subsistencia a tener las necesidades básicas cubiertas y a la búsqueda de obtener la máxima sensación de seguridad y bienestar. Es lógico entender que los valores actuales se rijan por estos principios, pero no podremos evitar que en la vida existan el riesgo y los imprevistos, y esta es la razón de que las pólizas de seguros, el producto del sector asegurador, tengan un protagonismo innegable en nuestra sociedad.

¿Qué ofrecen los seguros?

Podríamos simplificar al máximo y responder a esta pregunta con una sola palabra: tranquilidad. Saber que nuestros problemas pueden ser solucionados o, cuando menos, la gravedad minimizada económicamente contratando un seguro en base a nuestras necesidades puede ayudar a vivir de una manera más tranquila y confiada.
Quizá pudiera parecer a algunos que un mundo sin riesgos, en el que pudiéramos controlar cada uno de nuestros pasos con absoluta seguridad, la felicidad estuviera asegurada, pero, aparte de que la existencia en un mundo de estas características podría ser muy aburrida, hemos de asumir que todos estamos expuestos a la ocurrencia de circunstancias que pueden complicarnos seriamente la vida.

Hoy en día nadie piensa que es una mala idea contratar el seguro del hogar o un seguro de salud, sobre todo después de haber transcurrido la pandemia que ha ocasionado entre tantas complicaciones, la demora en la atención de enfermedades no urgentes. En esta misma línea una persona que ejerza actividades empresariales tiene asumida su responsabilidad de protegerse de cualquier factor que ponga en peligro la continuidad de su negocio.

Prácticamente existen seguros para cualquier ámbito, teniendo en cuenta que para que pueda ser objeto de seguro tiene que cumplir estas premisas:
1. Posible: no podemos asegurar algo que sea imposible. Por ejemplo, la felicidad. Lástima.
2. Desconocido y fortuito: podemos asegurar un riesgo que nos resulte imposible saber cuándo sucederá. De hecho, si una persona contrata un seguro sabiendo perfectamente que un riesgo concreto va a suceder o ha sucedido, es motivo de rechazar el siniestro. Es necesario que si se produce el siniestro sea ajeno a nuestra voluntad.

Seguros obligatorios en España

Existen aproximadamente 600 seguros obligatorios, algunos regulados por las comunidades autónomas. Desde el 1 de enero de 2016 está operativo el Registro Público de Seguros Obligatorios gestionado por el Consorcio de Compensación de Seguros que responde a la obligación de comunicación de seguros obligatorios a la Comisión Europea. Este registro es útil para consultarlo si tenemos en cuenta que si no se contrata un seguro obligatorio nos expondríamos a una multa que puede llegar a ser muy elevada. Además, las consecuencias económicas pueden agravarse por asumir los gastos si ocurre un percance y no estamos cubiertos por un seguro.
A continuación, detallamos una muestra de los seguros obligatorios más comunes:


• Seguro de responsabilidad civil para vehículos a motor.
• Seguro de responsabilidad civil para embarcaciones de recreo o deportivas y motos acuáticas.
• Seguro de responsabilidad civil profesional en determinadas profesiones y actividades.
• Seguro de responsabilidad civil de corredores de seguros.
• Seguro de responsabilidad civil en ensayos clínicos con medicamentos.
• Seguro de responsabilidad civil de agencias de viajes.
• Seguro de daños sobre cualquier bien hipotecado.
• Seguro para drones.
• Seguro deportivo en caso de deportistas federados.
• Seguro de vida o accidentes obligatorios en los convenios colectivos.
• Seguro de responsabilidad civil para perros potencialmente peligrosos (Pit Bull Terrier, Stafforsdshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileño, Tosa Inu, Akita Inu.)

 

 

 

 

 

 

La evolución de los productos de seguro se basa en la adaptación de la necesidad de protección del ser humano a cada momento y circunstancias. Es un error pensar que el precio es el factor determinante, más bien será cómo cada producto se ajusta a los cambios que se producen continuamente y en qué medida sabemos encontrar el factor diferencial de cada uno.


Un ejemplo claro son los seguros de ciberseguridad, ¿quién habría pensado hace unos años en lo imprescindibles que se han vuelto? Es un buen ejemplo de cómo las compañías deben estar muy atentas a las nuevas corrientes y a las nuevas necesidades existentes en la sociedad.

Puede ser difícil imaginarnos las prioridades futuras en el ámbito de los seguros, pero, por ejemplo, con la llegada del metaverso, podemos aventurar situaciones nuevas. Quién sabe, no sería de extrañar que quizá debamos asegurar nuestro avatar contra posibles responsabilidades o “accidentes” con una nueva y sorprendente línea de seguros personales. También puede suceder que ocurran daños en nuestro espacio virtual debidos a sofisticados ataques desconocidos de hackers agresivos… El mundo asegurador ha de estar con los ojos muy abiertos para adelantarse a los posibles y muy probables riesgos del futuro.

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